Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

En Honor A M.V.M

28 octubre 2007

Hace ya casi un mes, a penas falta un día, desde aquel fatídico día, era su onomástica, llevaba en el hospital (el Hospital Comarcal de La Axarquía), sobre dos semanas, ese día era 29 de Septiembre. Habían pasado cinco días desde su operación, una operación que cuando salió de su casa quince días atrás, ni los médicos hubieran sospechado esa posibilidad. Pero ocurrió así.

Mucho antes de esas dos semanas, ya había pasado algunas noches de los sábados, y mañanas de los domingos en el mismo hospital por el mismo problema, pero nunca se quedó ingresado hasta esa vez. El problema que en un principio tuvo, era un nudo en los intestinos, que provocaba que vomitara la comida. Para remediar ese “pequeño problema”, debía quedarse varios días en observación.

Al principio todo iba bien, no vomitaba, pero tampoco comía nada, sólo los sueros. Luego ya empezó a comer algo, sólo líquidos, y luego poco a poco dieta blanda. Pero, la fecha límite para intervenir, llegó, y no hubo la mejora que en un principio dijeron. Tras esa operación, tras lo que a primera vista pensé que era una mejoría, aún en el periodo prudencial (de 5 días), él falleció.

Yo, por mi parte, hice todo lo que estuvo en mi mano para estar junto a él, dos días enteros estuve en la habitación 268, desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, varios días sueltos fue a visitarlos, un par de ellos después antes de comer. Otros, me iba lloviendo, sin importar nada, sólo estar con él. La última semana que estuvo allí era la feria de Vélez, no fui en todo lo que duró. El sábado había quedado con Pilar y Miguel, pero tuve que rescindir el plan, por otros asuntos de mayor importancia, mi abuelo había empeorado.

Y allí nos encontrábamos todos sus nietos, en el pasillo esperando lo inevitable. Hasta que a las 6:45 de ese fatídico 29 de Septiembre del 2007, tras irse apagando poco a poco, M. V. M. falleció. No podía creerlo, no quise creerlo… Todos destrozados, todos llorando, lo tuvimos que ver pasar delante de nosotros, mientras que lo llevaban los enfermeros hacia el tanatorio. Luego, esa noche vino el velatorio, toda la gente del pueblo se volcó, aquella noche pasaron por allí todos, nos dieron el pésame. Y al día siguiente la misa de entierro, en el que los nietos trasportamos el ataúd con su cuerpo; y luego lo mismo para introducirlo, y darle el último adiós, en el cementerio.

Ahí acabo todo, ya no volvería a verle sentado en el sillón de su casa, ya no volvería a decirme que no le diera un beso en el saludo, porque estaba resfriado. Pero para siempre quedarán en mi memoria esos momentos, y esos momentos que no era consciente de vivir, pero que pasé junto a él. Como aquella vez que de pequeño, le dijo a mi madrina: “Este niño tan chico y arrugado no se va a cuajar…”; o aquella vez que vino a que le curase la cara porque “un almendro le había dado un besito…”. O aquella noche buena, en la que decía que "si los perros estaban una semana con él, se comían el pan al vuelo…".


Muchas gracias por todo, siempre estarás en mi recuerdos…

5 Vencidos:

María (Luna) dijo...

Vaya que penita,podía a ver leído otro día. Porque hoy lunes me ha dejado mal sabor de boca.

Snif.

Besos

Yo voto al PP dijo...

Tenemos 498 nuevos mártires beatificados. Felicidades.

Saludos cordiales

La Dulce Pena dijo...

No digas eso, María...

María (Luna) dijo...

Solo fue en ese momento , luego se me quito

La Dulce Pena dijo...

Menos mal, porqué si no aún me sentiría peor...

Bss, y a tirar pa lante