¿Por cuántos sueños habré luchado y habré salido perdiendo...? ¿Por cuantos otros habré luchado y habré ganado...? ¿Cuántos vencí sin luchar? ¿Cuántos perdí sin luchar? Pero, como dijo Siddharta, Ahora no hay tiempo ni ganas para contarlas, prefiero seguir así sin contarlas... Hoy, he decidido, recordar un viejo sueño, que no se cumplió...
Ya lo conté hace tiempo en mi otro blog, aquí, pero de un modo que pretendí que fuese gracioso. Hoy, tras varios años, allí en el otro blog puse el 2002, pero creo que fue en el 2001, quitando los temas amorosos, el mejor de mi vida.
Un amigo mio, por aquel entonces mi mejor amigo, se compró una guitarra eléctrica. Y, como todo buen chaval joven, y con guitarra quería montar un grupo de heavy. Y, yo, era uno de los elegidos para ello. Pero, no tenía instrumento... en un principio, sería también guitarra, pero, cómo otro amigo que también iba a entrar, podía conseguirse una, me quedé, supuestamente, con el bajo. Pasaba el tiempo y el grupo en principio seguía adelante.
Los días iban pasando, a pesar de verlo difícil, y no tener apoyos claros en mi familia, yo seguía luchando a mi manera por mi sueño. Compuse dos pseudo canciones, iba a los cibers y buscaba información sobre los bajos... Mientras que mi amigo, el que podía conseguir la guitarra cada día pasaba más, y el resto del "grupo" también. Tan sólo el guitarra, al ya tenerla seguía con las mismas ganas que yo, o incluso más.
Un día, me llamó a mi casa. Me dijo, que en unos grandes almacenes había una guitarra eléctrica en oferta. Y estaba bastante bien, y cómo el otro chaval no se decidía, me la podía comprar a mí, y yo pagársela cuando lo viera. Hablé con mis padres, lo dudaron, era un desembolso grande para un sueño. Y, claro, mi amigo vivía en Málaga y podía ir al conservatorio, pero yo desde Vélez no tenía esa opción, en principio me enseñaría él, y un poco de autodidacta.
Mi otro amigo, el que se podía conseguir la guitarra, vivía enfrente mía, y mi madre, antes de comparme la guitarra, o no comprármela, pero, estaba casi convencida de hacerlo... Habló con la madre del otro colega, y básicamente, se rieron de nosotros, y sobretodo de mí. No pensaban que pudiera llegar a algo, y no me compraron la guitarra. A mí, sin ahorros, y sin nada con lo que luchar, no me quedó más que resignarme y mentirme diciéndome que no la quería tanto, que sólo era un antojo... pero era mentira.
Había sido el primer gran sueño que no se cumplió, el primer gran sueño por el que no luché como debí... Pero, por suerte, algunas veces en la vida se presentan segundas oportunidades. Y, fue así, decidí estudiar económicas, sin yo saberlo, justo al lado de un conservatorio, y de una tienda de instrumentos... El segundo año de estar allí, todos los días ví una guitarra en oferta. Sabía que esta vez era mi oportunidad, "ahora o nunca".
También sabía que yo solo no podía pagármela, y mis padres igual tampoco querían, ya se negaron una vez... Pero, mi abuela materna sí, yo era su ojito derecho... y lo fuí hasta su último día, por eso, ella me la compró para navidades, hará dentro de poco dos años. Es cierto, que no sé tocarla, que apenas la he tocado, que quizás nunca aprenda... por eso muchos pensarán que fue un capricho, pero, fue algo más.... fue un sueño, que una vez roto, pudo cumplirse...
13 noviembre 2008
21 agosto 2008
¿Qué habría pasado si te hubiera besado?
¿Qué paso cuándo ni te hablé, ni te besé?
Nada...
...
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14 julio 2008
¿Hasta dónde podré llegar?
28 marzo 2008
20 febrero 2008
05 febrero 2008
23 octubre 2007
27 julio 2007
07 mayo 2007
Llevo tiempo sin escribir, pero es que no estaba inspirado además de que estoy en otro proyecto paralelo al blog, y me ocupa mucho tiempo. Hoy vuelvo a escribir, con esta entrada.
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Y porque no podemos soñar, soñar con que un día seamos felices. Más que nada no podemos soñar porque todos hemos aprendido, antes o después que los sueños no se hacen realidad, que vivir de los sueños es imposible.
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Y porque no pensar que somos libres, que tenemos capacidad para elegir todo lo que queramos; porque no es verdad, y si vivimos pensando eso, al final estaremos viviendo una mentira. Alguno de vosotros podrá decirme que es libre, tiene libertad de elección, pero que mire bien a su alrededor, y verá que todas las opciones son finitas.
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Y porque no pensar que nada merece la pena. Porque esto no es verdad, hay algo que sí merece la pena... VIVIR.
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Vivir, aunque duela merece la pena...