Parece ser, que al fin mi sueño, ese sueño que muchos conocéis, y otros no tanto, el escribir una novela, y ponerme en contacto con una antigua profesora, van tomando su fruto... Gracias a otro ex-profesor, parece que esto va por el buen camino. Siempre le suelo decir a mis amigos, que:
Ahora, sólo queda encontrar el porqué de los sueños, tan raros que tengo últimamente. Por suerte, mi fiel atrapasueños, me protege de las pesadillas, eso me hace pensar que estos sueños han de enseñarme algo... ¿pero qué?, no importa, estoy vivo, ME SIENTO VIVO, para descubrirlo...
29 noviembre 2007
28 noviembre 2007
25 noviembre 2007
Aún recuerdo la primera vez que me besó, fue un mes antes de marcharme de allí, su beso me supo a miel, pero su recuerdo, a hiel. Aún hoy no entiendo muy bien, en qué me descuidé para que lograra hacerlo, pero lo que sí recuerdo era que la miré perplejo, con unos ojos casi amenazantes, ella se dio cuenta, y me pidió perdón con dos lágrimas en los ojos, entonces le dije:
- Paloma, no te preocupes. No es tu culpa. Sólo que, tu beso ha removido las ascuas de un fuego que me quema por dentro.
Acto seguido, fui yo quien la besé, de una forma tan suave y sutil, que no entiendo en qué momento se desvió tanto la pasión, que ese beso llevó a otro, luego otro, las lágrimas de sus ojos desaparecieron, me agarró de la mano y me sonrió.
Tiraba de mí, me dijo que su casa estaba vacía, yo la seguía, volvía a ser feliz. Llegamos a su casa, abrió la puerta, entró ella, entré yo, la cerré sin poder dejar de mirar sus ojos, su cuerpo. Poco a poco la inercia nos llevaba hacia su cuarto, al andar me descalcé los zapatos, ella hizo lo mismo, miradas cómplices entre los dos, nos hicieron entender que ese era el momento. Se quitó la pinza que le sujetaba la cola, su melena castaña se repartía, por igual entre la espalda y su pecho. Ese pecho abultado en el pequeño sostén y la blusa, ceñida, con un par de botones desabrochados hicieron que mi pasión creciera por segundos.
Allí nos encontrábamos sobre la cama, besándonos, sobraba la ropa, sobraba la cama… Como animal en celo, le despojé de la blusa, ella hizo harapos mi camiseta. Pude contemplar su pecho, casi desnudo, moverse al son de su respiración, una respiración de deseo. Me volvió a sonreír de una manera juguetona, mientras se desabrochaba el sostén, y dejaba su pecho al aire, para mi fruición, para mis manos. En aquel instante, no hubo que mediar palabra, los dos a la vez nos quitamos los pantalones, si antes me sorprendí con su pecho, el secreto que guardaba los pantalones, no era de menor importancia, aquel sutil tanga, que dejaba tan poco a la imaginación, esa imaginación, que no puedes controlar y acaba por arrebatar el control de tu cuerpo, hizo que se lo arrancara, para luego hacer el amor durante toda la tarde.
PD: Los que ya la habéis leído, ¿qué os parece este cambio? Os vuelvo a decir, que vuestra opinión ha sido muy importante, por qué me habéis ayudado a mejorarla. Y, si queréis, espero que siga siendo así. Y para los que se enfrentan por primera vez a la novela, ¿qué os parece?
23 noviembre 2007
21 noviembre 2007
Por fin la tenía frente a sus ojos, la voz era de Dafne, una hermosa ninfa, que además de su belleza, poseía una espléndida voz. Apolo la miraba fijamente, las ninfas que se dieron cuenta de ello, poco a poco se iban alejando y dejando a Dafne sola, que no se percataba de que era espiada. Hasta que al girarse y ver que estaba acompañada, paró de cantar y se quedó inmóvil, paralizada por el miedo. Sus ojos, de forma sutil, intentaban buscar un sitio dónde ocultarse, dónde huir, pero no encontraba ninguno.
Apolo, intentaba acercarse, le iba susurrando palabras de amor, de deseo… Dafne intenta disuadirlo, debía conservar su virginidad… pero Apolo, no entendía eso, se acercaba más y más. Esta en un principio inmóvil por el miedo, ahora empezó a correr, correr sin dirección, pero con el único objetivo de alejarse de ese hombre. Apolo que seguía sin entender una simple ninfa deba ser virgen, que no quiera entregarse a sus brazos, a los brazos de un dios… Al verla huir, la persigue de una forma veloz.
Si al levantarse sentía que Apolo estaba más cerca de ella, ahora, sentía como sus extremidades se volvían más rígidas, más inflexibles, y disminuía su movimiento, desesperada, preguntó al aire ¿por qué? Hasta que se dio cuenta de que esa rigidez, no era tal, sino robustez, su piel estaba recubierta por una corteza. Apolo, al ver tal metamorfosis, vuelva a paralizarse, a escasos metros, contempla como los dedos de Dafne, se alargan, se convierten en hojas, cada vez más, más, y más rápido, paralizado por el miedo, no puede actuar, no puede pararla.
Cuando consigue darse cuenta de todo lo que ha pasado en un simple instante, Dafne, ya carece, de manos, de rostro, de pies, de todo carácter, que la pudiera relacionar con una ninfa, ahora sólo es un árbol, un simple árbol, al que acercarse, y llorar. Arrodillarse, y quién sabe si quizás, coger alguna hoja, coger una parte de lo que nunca poseyó como recuerdo. Como recuerdo del deseo…
Esta tarde, cuando llegué de la universidad, encendí mi PC, y me dispuse a revisar el correo, no sin antes, ponerme como música de fondo algunas baladas... Revisé el correo, y había algunos avisos de comentarios en este blog, uno de ellos era de María (Luna), me avisaba que ya había completado el cuento, de Las Blancas Meigas (Parte I, Parte II, Parte III, Parte IV, Parte V). En cuanto tuve tiempo fui a leer la última parte. Cuando estaba llegando al último párrafo, empezó a sonar El Silencio de La Noche, de Sangre Azul (arriba está la canción, y aquí para descargar).
Esto, quizás, haya sido por azar, pero de esta forma la canción le ha dado una fuerza especial, al final del cuento. Y el cuento a la canción. Han sido unos pocos segundos, pero para mí mágicos, he de decirlo. A todos los que leáis esto, os recomiendo que escuchéis la canción, de verdad merece la pena, la letra aquí os paso el link.
No sé como explicarlo, pero esta canción me recuerda, a mi vida varios años atrás... y también al presente. Yo sentía (y aún siento a veces) que viajaba sin dirección, no decidía sobre mí, iba donde decián. Buscaba ese amor, ese amor que tardó en llegar... Esa pequeña vocecilla, esos ánimos interiores para seguir... Y sobre todo, esas cosas, que se abandonan, pensando en cierto modo, que volverás, pero no, nunca se vuelve...
Hay otra frase, que ha llegado hasta lo más profundo de mi alma, y más en estos días, en los que dudo de quién soy: "Aunque soy lo que siempre quise ser, así no lo soñé". Si algún día descubro, quién soy, y soy realmente quién quiero ser... ¿estaré bien al ser, o estaré aún peor que ahora? Estas preguntas acongojan lo que queda de mi corazón, ya quebrado, mis pocas fuerzas, y mis leves ganas de vivir...
Pero a la vez, esta hermosa balada, con sus recuerdos, con todas las esperanzas perdidas, me deja, un ápice de ilusión, levanta las leves fuerzas que le quedan a mi ser... No todo está perdido, yo tengo la última palabra, yo decido cuando acaba todo, yo elijo.
Todavía queda mucho por andar... hasta el final, hasta el final
19 noviembre 2007
18 noviembre 2007
En un principio, una respuesta fácil, soy Josemy, soy La Dulce Pena, ¿pero quién es Josemy? Otra respuesta fácil, un joven de 20 años, que vive en Vélez, que estudia economía en Málaga, y algunos datos de relevancia, que no es objeto de la entrada desarrollar, además de un chico que como siga así va a llegar cuando el bus ya no esté.
Al final, por error, decidí darle más prioridad al bus, que a la existencia de mi ser. Llegué al bus, cogí sitio, y me puse a pensar sobre mi, sobre quién soy...
Empiezo a pensar que si, me quitas el nombre no soy nadie, hay tantas personas con mis mismas caracterísitcas, y sólo en principio sólo me diferencia de ellas el nombre. Empiezo a pensar, empiezo a pensar que han de existir más cosas que me diferencien de otras personas, el nombre es algo demasiado arbitrario, para ello. Caigo en la cuenta, de que realmente, me diferencio de otras personas, por mi forma de pensar, por mi forma de ver las cosas... pero caigo en la cuenta.
Caigo en la cuenta de que eso tampoco es irrefutable, de que si perdiera todos mis recuerdos, si pierdo la memoría, también perdería, mi "ser". Entonces, una lagrima recorre mi cara, y cae al suelo, noto un silencio mortal a mi alrededor, ahora lo he comprendido. Soy... soy...
SOY QUIÉN YO QUIERO SER, más allá de nombres, más allá de recuerdos, más allá... soy yo. Soy lo que quiero ser, sin más, puede que sea Josemy, o puede que no lo sea, pero eso no influirá en la verdadera esencia de mi ser...
Pero a pesar de eso, no logro acallar mi alma, a mi mente viene a modo de sueños, las palabras de WarCry, en la canción Perdido:
15 noviembre 2007
13 noviembre 2007
12 noviembre 2007
11 noviembre 2007

Un Atrapasueños en la cultura Estadounidense Ojibwa (Chippewa), es un adminículo hecho a mano, cuya base es un aro fabricado tradicionalmente con madera de sauce, con una red floja en su interior y decorado con objetos únicos en cada atrapasueños, aunque lo más común son las plumas.
Los Ojibwa creían que un atrapasueños filtraba los sueños de las personas: Los "buenos sueños" eran capturados en la malla, para integrarse a la vida de las personas, mientras que los "malos sueños" escapaban a través del agujero situado en el centro de la red y así desparecían de la vida de las personas para siempre.
Pero, para las personas como, yo, que tenemos un atrapasueños en el lecho de nuestra cama es algo más que un adminículo, es un protector, como creían los Ojibwa. Aunque a veces a pesar de tenerlo en mi lecho, tengo pesadillas, estas no llegan a herirme, sólo me despiertan en la noche, y al instante, se van. Sin embargo, los buenos sueños, se quedan a mi lado, protegiéndome.
Pero, también hay sueños, sueños despiertos, que algunas veces de una forma casi inexplicable, se hacen realidad, y te llenan de alegría, por ello. Por cierto, aquí una pequeña leyenda, AQUÍ.
09 noviembre 2007
El Maestro le preguntó al padre de familia cómo hacían para sobrevivir, ya que en aquel paraje no existían industrias ni comercio, ni se veía riqueza por ninguna parte. Con calma, el padre de familia le contestó: "Mire usted, nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona varios litros de leche cada día. Una parte la vendemos y con el dinero compramos otras cosas, y la otra parte la usamos para consumo propio. De esta forma sobrevivimos".
PD: Texto original
El sultán detuvo la procesión e hizo que trajeran al derviche ante él. Exigió saber por qué no se había inclinado como los demás.
El derviche contestó: "Que toda esa gente se incline ante ti significa que todos ellos anhelan lo que tú tienes - dinero, poder, posición social -. Gracias a Dios esas cosas ya no significan nada para mí. Así pues, ¿por qué habría de inclinarme ante ti, si tengo dos esclavos que son tus señores?.
La muchedumbre contuvo la respiración y el sultán se puso blanco de cólera. "¿Qué quieres decir?", gritó.
"Mis dos esclavos que son tus maestros son la ira y la codicia", dijo el derviche tranquilamente, mirando al sultán fijamente a los ojos. Dándose cuenta de que lo que había escuchado era cierto, el sultán se inclinó ante el derviche.
08 noviembre 2007
Muchas personas piensan que el destino está escrito, que no podemos influir en él, y en cierto modo puede que tengan razón, porqué no iba a ser así. Para apoyar esto, hay buenas ideas, y otras peores, una que se me ocurre ahora mismo, es que de este modo, nos "ahorramos" el pensar que nuestros actos en el futuro nos pueden repercutir. Para negarla, decir simplemente, que es muy cómodo ver de esta forma el mundo.
Otras muchas personas, opinan que el destino lo forjamos día a día, que cada acto de hoy, nos repercutirá de una forma u otra mañana, o el año que viene. Pero en definitiva, que cada hecho tiene su consecuencia. Esta consecuencia puede ser más o menos, buena, más o menos deseable. Pero la tiene. Pensar de esta forma conlleva, creer que en algunos momentos debemos actuar de cierto modo, para así, poder "preveer" las consecuencias que luego habrá. ¿Pero hasta qué punto es esto posible?
Yo, hoy por hoy, soy de la opinión de que cada hecho tiene su consecuencia. La razón de pensar esto, es que he ido comprobando a lo largo del tiempo, sobre todo los últimos años, que cada vez que actúo de una forma, digamos, no lo suficientemente moral (pero sin provocar ningún daño a nadie), luego tengo que prepararme para una consecuencia, algo peor de lo que podría esperar (tampoco excesivamente dañina, pero sí lo bastante como para desmoralizar).
Pero a la vez está la pregunta, ¿si hubiera actuado de una forma "moral", que hubiera pasado? Quiero creer, que la consecuencia hubiera sido otra, mejor. Pero jamás llegaré a saberlo con certeza, por eso, no aprendo, y sigo actuando de esa forma muchas veces... ¿Y para tí, el destino qué es?
07 noviembre 2007
06 noviembre 2007
05 noviembre 2007
04 noviembre 2007
Subo este video del Ezcritor, más que nada, por el mensaje el video, espero que os guste

Por un instante me alegré, volvía a tenerte,
Pero luego pensé, que en realidad, no era así.
Lloré, y supliqué, tu vuelta, mas nadie contestó.
Entre lágrimas y sollozos, volví a dormirme, quizás,
Esta vez no despertaría. Siempre estaría junto a ti, a tu lado.
Tu recuerdo me despertó en la noche,
Gire la cabeza a un lado, y allí estabas tú,
Allí estabas para sonreírme, para besarme…
Pero si estaba junto a ti, hube de abandonar la noche,
Mas nada importaba, al fin, a tu lado puedo gozar, al fin…