Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

En La Oscuridad de La Noche

16 febrero 2009

Aquella noche sabía que sería distinto, nunca hizo lo que estaba haciendo. Era cierto que, a veces había actuado de forma similar, pero no igual. Esta vez era única, irrepetible.

Salió de su casa, hacía frío, por ello, se abrigó con una camiseta de manga corta, una larga y encima aquella sudadera negra. Los baqueros y aquella gorra marrón clara complementaban sus ropajes. Nunca se ponía gorra, pero para el frío era mejor que tuviera algo en la cabeza. En el camino iba pensando en si de verdad podría cumplir con su objetivo allí. Tal vez no fuera el lugar más apropiado. O tal vez hiciese demasiado frío y desistiera de la idea de intentarlo.

Mas, por fin, llegó. El frío apretaba y calaba hondo, más nada podía hacerlo ya desistir. Allí estaba dispuesto a escribir todo lo que aquel mágico lugar le permitiera. Aquel lugar era un pequeño parque, rodeado de carreteras por todos sus lados, pero, sin embargo, era la zona más verde de toda la ciudad. En medio, tenía un pequeño lago artificial, en el que, desde su posición, podía ver la luz de las farolas reflejarse en el agua. La luna por más que lo intentó, por más que la buscó no la logró ver.

"Si la Luna no quiere bendecirme con su luz, le otorgaré el mío" pensó para sus adentros. Se levantó de aquel banco donde permanecó sentado, se alejó de la luz de la farola que era el único resquicio de claridad que podía usar para escribir. Una vez de pie, se dirigió al lago, todo lo que la fría valla metálica le permitía. Por suerte, él siempre fue alto, y esto le permitió verse reflejado en aquellas aguas. Así, su resplandor tendría la osadía de compararse con el, aquella noche ausente, de la Luna.

Tras aquel acto, lleno de pasión, siguió actuando movido por sus instintos, se tumbó para sentir la hierba en su espalda, en su nuca. Recostado allí prosiguió buscando el haz de Luna, pero no aparecía, finalmente se dió cuenta de que sino podía disfrutar de la Luna, al menos lo haría de la suave, y fresca brisa del viento. Que no era demasiado intensa, pero con las bajas temperaturas de aquel inusual invierno parecía helar hasta el corazón más cálido. Quizás ese fuera el motivo por el que no pudo disfrutar de las voces de los niños jugando, de los jóvenes corriendo para mantenerse en forma, o tal vez, sería por la hora; pero en aquel parque no había nadie.

Solo él, tumbado en aquel parque y absorto en sus sentimientos escribiendo estas leves palabras para este Rincón, Mi Rincón, Nuestro Rincón; y soñando con un pequeño poema que cultivar en su Jardín, ese Jardín en el que la Niebla nubla la vista.

5 Vencidos:

La Dulce Pena dijo...

EnLaOscuridad, si lees esto, sí, esta entrada va por tí. Por esa "pequeña locura" que me aconsejaste un día que hiciera...

Gracias

La Sombra nos Guía dijo...

Bueno, si era una "pequeña locura" y pensaste con los pies, seguro que te salió bien, ¿no? ;) Ya te digo yo que repetirás, whahahahaha.

Un saludo.

Passion dijo...

Qué locura hicíste Joseeeeeeee????
JAJAJA ...ademas de decirte que salió absolutamente bello tu post!!!!
Me encantan esas palabras cuando salen con cordura y distracción....con sentimientos y la mente aturdida...
ME EN-CAN-TÓ!

BESOTE ;)

lascivia dijo...

Josemy: maravillosas tus palabras , como siempre.
tienes un regalito en mi blog. Beso lascivos, hombremesa.

La Dulce Pena dijo...

Sombra, jeje, sí salió bien... la verdad, dió para un post, un poema, y relajarme bastante, ya te contaré...

Passion, a ti ya te conté... jeje me alegro que te gusten...

Lasci, gracias, a por el premio me paso en cuanto pueda.

Besos y abrazos.