Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

Cómo en un Sueño

10 noviembre 2008

Acabábamos de salir del cine, hacía bastante tiempo que no nos habíamos visto, como seis o siete meses, pero, en nuestras memorias, en nuestros recuerdos –al menos en los míos–, aún permanecían aquellos momentos de infancia y de adolescencia prematura. Pero, también recordaba cómo todo aquello pasó, y sólo quedó en recuerdos, que se lleva el viento.

Otras veces te había visto por la calle, y apenas nos saludamos, pero, esta vez era distinta, quizás no demasiado, pero sí suficiente. Estaba lloviendo, bastante, y tú no tenías sombrilla; yo sí, por eso ver que tú no tenías, y tampoco se acercaba nadie para acompañarte, supuse que estabas sola, y me acerqué a ti para resguardarte del agua. Al principió me acerqué como si no te hubiese visto antes, sólo para saludarte.

Hablamos sobre nosotros, pero, conversaciones vacías, preguntándonos cómo nos iba en la vida… Preguntas que ninguno de los dos quería hacer, pero hicimos, y respondimos. Poco a poco la gente se iba yendo, bajo sus paraguas… Todos menos nosotros dos, que aún estábamos allí, inertes, con las mentes en lugares muy lejos de allí. Cuando nos quedamos por fin solos, y vi que no hacías ningún gesto para irte, te ofrecí un hueco en mi sombrilla.

Tú, lo aceptaste, aunque no sé muy bien si por compromiso, o por verdadero deseo, de estar a mi lado. Nuestra relación en el pasado, me hubiera dicho que por compromiso, pero, en tus ojos, creo que hubo algo más. Pero nunca fui bueno para leer miradas, y menos, en sus ojos, siempre me parecieron tan hermosos, pero inexpresivos. Nunca me dejó que leyera en su alma, jamás, me contó nada. A pesar de los recuerdos que tuvimos, nunca supe nada de ella, más allá de la relación de unos compañeros de clase.

Bajo la lluvia, todo parecía distinto. Te agarraste a mí, muy cerca, nunca supe si para no resguardarte de la lluvia o para acercarte a mí. No te lo pregunté, no quise saber la verdad. Yo era feliz allí en mi mundo. Un mundo irreal, del que tendría que despertar. Pero no aún. En el camino, te pregunté si tenías pareja. Pero, tú no me respondiste. No volví a insistir más, comprendí que era un sí que no te atrevías a decir por si me hacías daño.

Seguimos caminando, habíamos llegado a la altura de mi casa, y allí, tú me dijiste que te dejara, te irías sola y ya no llovía tanto. Te pregunté si seguías viviendo en el mismo lugar, y me dijiste que sí. Te dije que te acompañaría, no iba a dejarte sola, no ibas a ir sola hasta tu casa, lloviendo, y por aquellas calles tan solitarias. Sonreíste, dijiste: “Sabía que vendrías. Tú siempre lo das todo por los demás”. Seguimos hasta tu casa, y allí en la puerta del portal, me desperté del sueño.

6 Vencidos:

Carlota dijo...

La de veces que nos gustaría atravesar las barreras de los sueños, verdad? Un beso!

La Dulce Pena dijo...

No te las puedes ni imaginar.... ;)

Besos

Polie dijo...

los sueños, los sueños...así como nos dan vida, también nos dan nostalgia...
Besos y nostlagia de llovizna, Dulce!!!

La Dulce Pena dijo...

La nostalgia.. la melancolía... las desilusiones...

PD: La lluvia llegó, creéme...
Besos

passionendosruedas dijo...

NO,ASÍ NO!!! nunca es tarde compañero y menos para la música!! dele pa delante que yo lo apoyo!!

La Dulce Pena dijo...

Pasión, gracias por las palabras, gracias por el apoyo.