Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

Koan: El Samurai

17 diciembre 2007

Texto original sacado del blog de GabySar, como ya le he dicho a ella por comentarios, me ha encantado, este llamemóslo, Koan...


Cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario. Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación. Esperaba a que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Con la reputación del samurai, se fue hasta allí para derrotarlo y aumentar su fama.

Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío. Juntos, todos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzaba a insultar al anciano maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los insultos conocidos -ofendiendo incluso a sus ancestros-. Durante horas hizo todo por provocarlo, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.

Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
-¿Cómo pudiste, maestro, soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?
El maestro les preguntó:
-Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el obsequio?
-A quien intentó entregarlo- respondió uno de los alumnos.

- Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos -dijo el maestro-. Cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.

6 Vencidos:

GabySar dijo...

Gracias por hacer referencia a mi blog.

Yo cuando decidí publicarlo le elegí una etiqueta llamada reflexiones.. en la tuya lo vi en ENSEÑANZAS.. que acertada tu denominación a este hermoso relato.

Hoy he vuelto a aprender un poco más..

No lo olvides tu tampoco.

Saludos!


(¸.•´.•¨¯`•.GabySar¸.•´¸.•*¨)


---"Tal vez sea tarde para comprender.. Que soy como soy y el mundo es como es."---

PIER BIONNIVELLS dijo...

Esta enseñanza como la llamas.. ha colado en mi corazón..Tanta verdad en ese viejo sabio me hace reflexionar..

precioso..

abrazos..

El Ángel del Dulce Dolor dijo...

Muy cierto... a veces quisiera ser menos impetuoso, poder actuar como el anciano.

La Dulce Pena dijo...

Gracias a ti GabySar, por no importante que la haya colgado... y gracias por tus palabras. No lo olvidaré... ;)

Pier, gracias por tu visita...

ADD, todos tendríamos que actuar como el anciano...

El Ángel del Dulce Dolor dijo...

Si tú supieras cuántas veces me lo he propuesto y cuántas veces ha sido imposible...(bueno, con decirte que sabiendo una de ellas las sabes las dos...)

EnLaOscuridadDeLaNoche dijo...

Muy bueno, sí señor.