Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

Adelanto (III)

09 diciembre 2007

Bueno, como este puente, no he tenido tiempo de preparar una entrada por motivos personales y académicos, os subo otro pequeño adelanto de la novela, esta vez, al igual que el primer adelanto, una escena de sexo.
A l@s que seguís la novela, gracias, y a ver si pronto os mando la última versión que he acabado hoy, os digo que la segunda parte (a partir de dónde se dicen los nombres de los protagonistas) la he preparado en este puente con un poco de prisa, pero quería acabar el puente al menos con la idea plasmada, por eso no está muy pulida esa parte, pero en la siguiente edición (la VI) estará al completo, creo que esa será la última edición antes de publicar mi novela... sin más demora, el adelanto:


Nuestros labios se volvieron a fundir en un suave beso, luego otro, y otro cada vez con más pasión, una pasión arrebatadora de todos nuestros instintos, una pasión que nunca antes había conocido. Y así… sin saber cómo, en lo que me quiso parecer un instante, pero en realidad fue mucho tiempo de besos, caricias, nos encontrábamos sobre tu cama, aún con ropa, pero mis manos recorrían tu espalda, las tuyas mi cara, y de una forma casi imperceptible acercabas tus labios hacia mi cuerpo. Esos labios, que tanta pasión me estaban demostrando, y provocando en mí.

Mis manos seguían recorriendo tu espalda, tu cintura, tus piernas… las tuyas recorrían mis brazos, mi pecho, jugueteabas con los pelos de mi pecho mientras me besabas. Separaste nuestros labios, y empezaste a desabrocharme con pasión los botones de mi camisa, yo al ver aquello, te quité el top que ocultaba tus pechos, allí aparecieron ante mí, detrás de aquel sostén negro, con transparencias, que parecía colocado especialmente para la ocasión. Tú al ver mi cara sonreír, con un juego de manos, tiraste el sostén, y pude contemplar tus pechos en todo su esplendor, mientras que me sonreías…

Volviste a acercarte a mí, esta vez, con el pecho desnudo, el calor de tu pecho en mi cuerpo fue una sensación, que nunca he sido capaz de describir, si te dijera que fue mágico, mentiría, fue mucho más. Más de lo que nunca había soñado. Entre tanta pasión, mis manos, ya estaban buscando por debajo del pantalón otros tesoros, antes ocultos, tocaba la piel, la piel desnuda y fría, que contrastaba con el calor de tus senos. De nuevo, tomaste tú la iniciativa en desnudarnos, y quitaste los pantalones, yo de la emoción apenas podía desabrochar el botón del tuyo, tuviste que agarrar mis manos, en aquel momento la pasión se transformó en seguridad, y pude desabrocharlos, pude robártelos.

De nuevo unas transparencias, ocultaban tu sexo, un tanga negro, a juego con el sostén que antes, te quitaste. Te mostrabas desnuda ante mí, porque el tanga, no aguantó mucho tiempo, la pasión pedía paso, pedía contemplar el mayor de tus tesoros, y allí estabas apoyada con las rodillas en la cama encima de mí, encima de mi cuerpo desnudo. Y en aquel momento, todo se unió, todo se fusionó amor, pasión, deseo, lujuria…

Estábamos haciendo el amor en tu cama, era mi primera vez una primera vez maravillosa. Tantos sentimientos recorrían mi cuerpo, tanto deseo, una calor por el ejercicio, por el roce de nuestros cuerpos, pero a la par, un escalofrío recorría mi cuerpo. Derramé unas lágrimas de emoción, hacer el amor contigo, era el sueño que había tenido desde la primera vez que te vi, desde que entraste en clase. Me sonreíste, diciendo, sigue así, no pares jamás… durante un instante me quedé mirando tu pelo empapado en sudor, un sudor lleno de deseo, y de fuego, y me sentí que acababa todo, me sonreíste, para decirme que fuimos a la vez.

5 Vencidos:

El Ángel del Dulce Dolor dijo...

Por todo decir, diré ue eres el vivo ejemplo de ese dicho que reza: por muy bueno que seas en algo, siempre habrá alguien mejor que tú. Solo que en tu caso eres tú mismo quien te superas y te dejas a la altura del betún (paradójico, ¿no?).

La Dulce Pena dijo...

JAJAJA, muchas gracias, ya sólo faltaría que trabajases en una editorial, ¿TRABAJAS EN UNA? Por Dios!! Dí que sí...

jaja

Gracias, vas sacando alguna conclusión de las tres partes?

El Ángel del Dulce Dolor dijo...

Lo siento, pero no, no trabajo en una editorial, y si te dijera que sí... desde luego no sería "por Dios", jeje.

Conclusiones no me atrevo a sacar. Quien es capaz de sorprender cuando uno piensa que ya lo ha dado todo es capaz de sorprender en cualquier situación.

La Dulce Pena dijo...

jajajaja

Po nada, sigue así...

carlota dijo...

Estupendo relato, lleno de pasión y amor. Besos.