Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

Restos de Ensueño (II)

13 agosto 2008

Allí, se quedó él, llorando, con tanto dolor, que hasta le hizo despertar del sueño. Al despertar, miró el reloj, y se dio cuenta de que si no se daba prisa, posiblemente se le haría tarde. Mientras tanto en su mente, aún seguía el recuerdo del sueño, y de aquel bofetón en su cara, que, parecía que le estaba doliendo a pesar de haber sido en el sueño, y estar en la realidad.

Ahora, en vigilia, tenía miedo de la pseudo cita, ¿y si el sueño había sido una premonición? ¿Y si cuando la besara ella lo abofetearía? Quizás sería mejor dejarlo pasar todo, y no hacer nada. Ya habría otra oportunidad para conseguirlo, pero, quizás no hubiese otra para estar al lado de ella, para besarla, para demostrarle sus sentimientos… Él nunca destacó por su seguridad, pero en aquel momento, estaba al borde de una taquicardia, y ni siquiera había salido de su casa.

Hizo de tripas corazón, convirtió el miedo en valor… se vistió, y salió dispuesto a encontrarse con ella, a subir las escaleras, a buscarla en aquel pasillo, a soportar la bofetada, si es que se daba el caso, pero, ese día no se iría sin rozar sus labios. Como tantas otras veces atrás pensó, ahora o nunca; todo o nada. Esta vez sería ahora y todo. Cuando salió de su casa, en la calle parecía que estaba toda la ciudad, para dificultarle el paso y retrasarle. “No lograrán su objetivo.” Se decía una y otra vez a sí mismo…

Cuando por fin pudo llegar allí, ya no tenía tiempo para buscarla a ella, para estar a solas. Tendría que hacer aquel examen, pronto, y esperar que ella saliera de su grupo, en aquel momento todo dependía de la suerte. En poco más del tiempo mínimo que tenían para poder salir de la clase hizo el examen, lo entregó, sabiendo la nota que tendría, un suspenso, pero le daba igual, otro año aprobaría… Salió al pasillo, y se sentó en el mismo lugar que en su sueño, apoyado en la pared.

Pasaban los minutos, para él horas, y nadie salía de las clases, cuando empezaron a salir algunos compañeros, se preguntaba en que clase estaría ella haciendo el examen. Si desde allí podría verla salir, y subir a su despacho, irse, o tal vez, esperar a algún compañero suyo. Daba igual, no importaba el lugar, lo único que importaba era el sentimiento, declararle su amor, rozar sus labios, rodear su cintura con las manos, sentir su respiración en la piel.

Oscurecía y seguía sin aparecer.

Entre el sueño y aquello estaba perdiendo la esperanza de poder besarla aquella noche, pero, cuando todo está perdido surgen nuevas esperanzas… y con ellas, ella. Él se reclinó sobre la pared, y, como pudo, disimuló su estancia allí. Ella, para su sorpresa, pasó cerca de él, y le dedicó una leve sonrisa, él, no pudo hacer otra cosa más que devolvérsela, y soñar… dejar flotar su imaginación, mientras que la contemplaba subir las escaleras con aquel vestido rojo pasión, que le hacía un escote precioso, acompañado de su larga melena morena, y el final de ese vestido, acababa por encima de sus rodillas. Todo parecía perfecto, todo en ella era perfecto.

¿Si le sonrió era porqué le conoció o porqué pretendió ser agradable con él al verlo allí solo? Sólo había una forma de averiguarlo, y era la que había estado esperando tanto tiempo… Subir las escaleras hasta el despacho. Y eso es lo que hizo, cuando llegó al pasillo, entre todas las puertas sólo había una entreabierta. Supuso, y acertó, que era la suya. Cuando entró en el despacho, ella, volvió a sonreírle.

-Hola, ¿Qué tal? Cuánto tiempo sin vernos, ¿no? ¿Cómo te ha ido? –Le asaltó ella con todas esas preguntas.
Pues, bien, bien. Gracias. Sí mucho tiempo, creí que ni siquiera te acordarías aún de mí. Me alegro que aún me recuerdes. Y, bueno, podría haber ido mejor, para que engañarnos…
-Bueno… no te preocupes, seguro que lo sacas, y sino para otra vez, aún eres muy joven.
Sí, que remedio… ¿no? Y, bueno, ¿tú qué tal lo llevas todo? Tu pareja, el trabajo, la vida en general, ya sabes…
-Preguntó él con bastante interés, pero intentando disimularlo.
-Pues… con mi pareja bastante bien, ni un solo problema, la verdad, –la mirada de él se tornó por segundos–, no tengo, así que no me da ningún problema. ¿Y tú con tu novia?
Yo no tengo novia, ninguna chica quiere amarme, ni estar a mi lado… Pero uno se acostumbra a todo, ¿no?
-Sí… qué remedio.

Ella miró su reloj, y se despidió de él, diciendo que un día deberían quedar para tomar un café y seguir hablando, él muy contento aceptó la proposición. Cuando ella, se levantó para acompañarlo a la puerta. Él se acercó, la cogió por la cintura y antes de que ella pudiera reaccionar le besó… Ella, un poco asustada, se volvió atrás, pero sin quitarse las manos de su cintura, y se acercó a él, y volvió a besarle sin mediar palabra. Un beso mágico, el beso, con el que tanto había soñado él, y quién sabe si ella…

5 Vencidos:

La Dulce Pena dijo...

Aquí dejo esta segunda parte, y no sé si será la final, o habrá una tercera... Por si alguien se lo pregunta, no es real, quizás, la inspiración en los lugares sí, pero la historia es pura ilusión...

PD: En principio volveré el lunes...

Caída de las estrellas dijo...

:) bonita ilusión...

MentesSueltas dijo...

Hola, paso, saludo y prometo volver.
Te abrazo.

MentesSueltas

Marju dijo...

que??????...a no ilucion o no debe continuar...como quiero saber q paso, q sigue..dejo al otro se quedo con el? se quedo en un beso? que?..danos la tercera parte..anda ilucioname mas jajaja...n_n

La Dulce Pena dijo...

Caída... ¿ilusión o realidad? jeje, gracias...

Mentes, cuando quieras aquí estaremos... ;)

Marju, cómo le dije a Caída, nada era lo que parecía... tranquila que tendrás tú tercera parte (más no sé si habrá tendré que pensarlo... pero la tercera nadie te la quitará).

Muchas preguntas para sólo una parte... jaja, tú qué harías?