Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

En Tiempos de Alá (III)

07 julio 2008

Fu’ad Wâdî estaba confuso, cómo era posible que Alba, una cristina conociera su lengua, y, más aún, cómo era posible que estuviera allí en aquellas tierras. No pudo evitarlo, y cuando se vistieron, le preguntó todas las dudas, ella, le contó que venía del norte, de Santiago, pero, con los comienzos de la Reconquista, su familia había obtenido algunas tierras más al sur, en lo que antes fue conocido por Al-Ándalus. Ahora vivían en Sevilla, pero, allí, una banda de árabes, la secuestraron.

En su secuestro, conoció a aquellas chicas que él vio antes. A aquellas chicas, las había conocido en su secuestro, pertenecían al harén de Boabdil, pero, nunca le cedieron su cuerpo, a él, por suerte para ellas, le gustaban más grandes, más adultas, y ellas apenas tenían 17 años, menos, una de ellas que tenía 16. Habían aprendido un poco de árabe en unos meses que llevaban secuestradas. Hasta hacía unos días que habían planeado su fuga, pero, no sabían dónde estaban.

Él al escuchar su historia entendió que si seguían allí, correrían peligro, tanto por él, por dar la espalda a todos sus antepasados, y ella, por escaparse de su secuestro. Por desgracia, no tenían ninguna forma de escapar, su caballo había desaparecido de los alrededores, y ella había llegado hasta aquel río a pie. Él conocía bien aquella zona y sabía que corría tanto peligro allí en el río Guaro, como si fuese al norte a Las Mayoralas, o incluso aún más en Periana, si giraban su vista hacia Catalán, correrían el mismo peligro.

Alba, se fijó en Fu’ad, estaba pensativo, ella, le dijo, que en Velis aún correrían más peligro, los Reyes Católicos estaban pensando en invadir la ciudad, sino estaba ya invadida, que no lo sabía. Tras mucho pensar, entendieron que lo mejor, era regresar a algún reino ya cristiano, ya que, allí ella no correría peligro, y, él siempre podría convertirse al cristianismo. Si pertenecían en los reinos musulmanes, ambos corrían el peligro de morir en la reconquista. Pero, no sabían a dónde ir, necesitan un lugar cercano, y cristiano.

Quizás Córdoba, antes reino musulmán, ahora, cristiano, convivían dos culturas, incluso la judía. Allí estarían tranquilos, en un reino dónde gozarían de cierta libertad, pero, sólo había un leve problema, cómo llegar. Estaban lejos, demasiado, si bajaban por el río llegarían a la costa, Almayate, ahora mismo era su destino más cercano, pero, aún así a, como mínimo, dos días de camino. Dos días peligrosos, pero, no había otra solución, andar, y andar, esconderse.

Fueron dos días duros, hasta llegar a Almayate, allí estuvieron dos días, y Alba, se enteró de que Velis sería reconquistado en poco tiempo, quizás, no necesitarían ir a Córdoba, si eran capaces de aguantar allí el tiempo suficiente, no tendrían que marchar. Por suerte, aquella pareja de prófugos consiguió aguantar, regresaron a Velis, allí, vivieron varios años, tuvieron su primera hija, la llamaron Aurora. Porque para Fu’ad Wâdî, Alba, su mujer, y Aurora, eran las luces de su amanecer, las guías de su vida. Sin ellas, estaría perdido, a oscuras, sin un motivo por el que seguir.

Pasaron muchos años hasta que pudieron volver al Río Guaro, dónde se conocieron, esta vez, volvieron para quedarse, allí en Catalán, asentaron su hogar, sus hijos, y su familia. Aquella familia, que poco a poco, y generación tras generación fue creciendo, ampliándose, y escribiendo la historia. La historia de una familia, antes conocida como Valle Verde, ahora, y desde hace muchos años, Valverde. Mi familia. Esta leyenda me la contó mi padre, y a él el suyo, y así generación tras generación, ahora sé, que mis raíces son árabes, ahora sé, que mis antepasados lo dejaron todo por el amor…

4 Vencidos:

La Dulce Pena dijo...

Con esta entrada ya sí doy por finalizada esta pequeña novela corta sobre el amor entre un musulmán y una cristiana. Al final, retomé la idea original, de imaginar que mis raices son arabe-cristianas, con la historia de estos dos amantes.

Los lugares citados existen todos en la Comarca de La Axarquía (Málaga). Las Mayoralas y Catalán, son dos aldeas (la segunda podemos decir extinguida) de Periana, este un pueblo de la montaña axarquica. Velis, el nombre mediante el cúal se conoció a la actual Vélez Málaga, y Almayate, un antiguo asentamiento fenicio, ahora, un pequeño pueblo dependiente de Vélez.

Con esto, y con la historia -ficticia- de mi verdadero apellido, he querido darle eses toque de realidad, que me gusta impregnarle a las historias, espero que os halla gustado.

PD: Ya para despedirme, dos cosas. Gracias a Carlota y a Pier. A Carlota, por darme la idea de continuarla, sino, no lo hubiese hecho; y a Pier, y su Viento Gris, por mandarme una musa en estos días, me ha ayudado bastante. Y, perdón por no poder actualizar antes, pero he estado en el campo.

Carlota dijo...

No tienes nada que agradecer, al menos a mí, se te hubiera ocurrido seguro... oye, me encantó eso del apellido, como comienzo de un linaje, estupendo final. Un abrazo :)

GABRIELA dijo...

Amo la cultura árabe... Las raíces arábigas...

Y por supuesto muero por quién dé todo por amor...

Gracias por compartirnos esta historia tan preciosa.

Te beso, pequeñito...

La Dulce Pena dijo...

Carlota, no se me habría ocurrido porque no hubiese pensado seguirla, estaba bien como estaba, pero gracias a tí, está mejor.
Me alegro que te gustara tanto lo del apellido como lo del final.

PD: Acabaron en Catalán, porque hasta dónde sé, mis antepasados paternales que llevan el apellido Valverde han vivido allí...

Gabriela, al igual que tú yo también amo la cultura árabe... más de lo que puede parecer, y por varias razones, que no vienen al caso...
Gracias a ti por venir y hacer que sea compartida...

Muchos besos a las dos, guapas.