Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

Un Poco de Suerte

15 junio 2008

Se acerca más, puede ver su rostro… y entonces sintió una leve voz. Se asustó, y se revolvió no había nadie allí, pero la voz, le volvió a llamar parecía una voz de niño… Señor, señor, tenga cuidado con el río, mi papá dice que es muy peligroso. Se tranquilizó al reconocer que era un niño pequeño, y pudo ver que estaba al otro lado del río. No te preocupes chaval… le respondió antes de preguntarle por el padre…
-Está trabajando en el huerto que está detrás de la casa…
-¿Puedes decirle que venga un momento? Por favor.

-Sí, voy corriendo. –El niño pequeño desapareció tras la colina, a los pocos momentos apareció el padre, un hombre alto, moreno, y con la piel oscura, sin duda de estar todos los días al sol. –Me ha dicho mi hijo que me has llamado. ¿Qué quieres? ¿Ha pasado algo en la aldea con el anciano? ¿O con la loca?
Joder, qué le digo, si este hombre es familiar del anciano… ¿pero quién será la loca?
-Eh… no sé, no vengo de allí, ¿Qué anciano y que loca?
-Nada, un anciano que vive solo sin familia… El pobre está muy mayor, y cualquier día morirá allí solo. Y una chica, de unos veintipocos años, o quizás treinta años, que cada vez que va un visitante por aquella aldea se inventa una historia, e intenta secuestrarlo para estar con ella, según me han dicho algunos viajeros que han pasado por aquí hacia el sur, hacia la aldea, les hace el amor, y luego, les deja encerrados sin poder salir. Algunos, para salir, le pegaban, otros, simplemente, lloraban, y esperaban el momento de descuido para salir de allí.
-No… no sé nada… -mintió- sólo soy un viajero que quiere ir al sur, ¿me puede decir cómo llegar?
-Ahh… si es sólo eso, vaya un poco más abajo que hay un puente para cruzar la sequia, y luego, venga a verme a mi casa, le explicaré el camino, sin tener que dar voces aquí en el monte. No se preocupe.

El joven, hizo lo que el hombre le explicó, en su cabeza sólo estaba el remordimiento de la muerte del anciano, y la noche que había pasado con la loca de la aldea… Daba gracias a Dios por poder salir de aquella casa antes de que le hubiera secuestrado, a partir de ahora, debería tener más cuidado con quién contarle lo poco que sabía de su pasado. Cuando llegó al lado de aquel hombre, vio que tenía un pequeño huerto, y al lado de la casa, un establo con un par de caballos. Sí me dejara un caballo podría llegar antes a la aldea, pero, no creo que quiera dejarle un caballo a un desconocido… quizás si le doy algo de dinero me deje pasar la noche, y saber más sobre todo esto…

-Mire, la aldea está un poco lejos para ir a pie. Y, tendrá que dormir en la intemperie… Si quiere, algo más al sur, como a treinta minutos, tengo un pequeño almacén dónde guardo algunos materiales, y los caballos. Por un módico precio, puede pasar la noche, ya ha sido usado por algunos aldeanos, y visitantes, como medio de refugio de la noche. Así si mañana madruga, y quizás, si quiere un caballo, y tiene dinero, podrá llevarse un caballo, entiendo que no quiera, o que no tenga dinero, pero, es lo más que puedo ofrecerle. Como ve soy un agricultor, y he de hacer estos negocios para poder medio sobrevivir y cuidar a mi hijo.
-Bueno, ¿cuánto me pediría por las dos cosas? –Le preguntó el joven interesado, por una vez, parecía que la suerte estaba a su favor.
-Pues, en total te lo dejaría por 2000 pesetas.

El joven, se buscó en los bolsillos, tenía algunas pesetas más de las que le pidió aquel hombre, aceptó y le propuso, darle 100 pesetas más, si le dejaba algo de ropa y ducharse. Al final, cerraron el trato, con las 2100 pesetas, y aún le quedaban 900 para otros gastos. El agricultor le preguntó su nombre, y este improvisó, Moisés. El agricultor, le dijo llamarse Carlos, aquella noche cenó en casa del agricultor, con él y su hijo, su mujer no apareció, y ninguno la nombró. Cuando se duchó llegó la hora de ir a aquel almacén a dormir.

5 Vencidos:

paula andrea martinez dijo...

Ahora me quedo con la intriga de saber quien es la mujer del agricultor...
me sigue gustando niño, quiero mas.
besos!!!

Carlota dijo...

jeje... pues yo es que leo el comentario de Paula y me empiezo a imaginar montón de posibilidades... a ver que pasa ahora con este trio ;). Un beso.

PIER BIONNIVELLS dijo...

Muy acertado mi dulce pena..
ahora nos dejas con la duda..
que malo eres..
que pasara en ese almacen?..
sera de fiar ese señor..
madre mia! que angustia!,

abrazos.

Evadidas de la vida dijo...

¿no hay más??? ¡¡quiero leer más!! nos has dejado con todo a medias!!! venga venga venga!!! ^___^

La Dulce Pena dijo...

Paula, pronto se sabrá.... o no... jeje. Me alegro que te guste.

Carlota, imagina, imagina.. que igual aceritas... ;)

Pier, jajaja, yo no soy malo... sólo os dejo con la intriga... jaja, y con las ventanas abiertas a cualquier salida... XD

Evadidas, pronto habrá más... no te preocupes... tranquila...

Bss a todas!