Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

Estudios

12 junio 2008

Llevaba dos meses sin apenas salir de su cuarto, sólo unos momentos para comer, y ducharse, y desde el último mes para los exámenes del último año de arquitectura. Desde joven, desde que llegó por primera vez al instituto había estado estudiando mucho, sin parar, sin tener tiempo para relacionarse. Al llegar al IES, dejó a sus antiguos amigos, algo, que suele pasar a menudo, pero, el problema no fue ese, sino, que no hizo otros nuevos, no tenía tiempo. Tenía que estudiar. Tanto estudiar al final tu premio, los profesores del IES, incluso los más antiguos, no recordaban un alumno tan brillante.

Al llegar al bachillerato, ya tenía muy claro lo que quería estudiar, sus padres, sus hermanos mayores, sus tíos, sus primos, sus abuelos, todos los de su familia le decían que estudiara arquitectura, y él, pues, nunca dijo que no le gustase, y siempre asentió, hasta el punto de llegar hasta a amar la carrera. En bachillerato, y en selectividad lo sacó todo matrícula de honor. Todos estaban orgullosos de él, y él, pues estaba cansado de tanto estudiar para el final de bachillera y la selectividad. Quería pasarse el verano descansando con los amigos, pero, no tenía ninguno. Los perdió a todos por los estudios.

Pero, en el fondo, le daba igual así tendría más tiempo para centrarse en la facultad, y su futuro. Aquel verano pasó, sin amigos, pero, al fin y al cabo, ¿quién los quiere sólo son un impedimento para avanzar, para escalar en la vida?, pensaba una y otra vez. Llegó a la universidad, aquello era mucho mejor de lo que imbaginaba, pero, no tenía tiempo para disfrutar de todo, la época de los buenos momentos de estudiar poco habían acabado, ahora tenía que estudiar mucho más, y no tendría la oportunidad de descubrir aquello. Ni de buscarse una pareja que le amara, ni nadie que se preocupase por él.

Y ahora, habían pasado todos los años, con las mejores nota de su promoción, y algunas veces hasta el mejor de la historia de la facultad, pero, esas fueron menos... En definitiva, ya había grandes empresas privadas, y otras estatales para las que había trabajado de becario en los últimos veranos, en cuanto acabara ese exámen ya tenía sitio en una empresa de gran renombre internacional. Pero, claro, tendría que acabarlo... Toda su familia estaba pendiente a la llamada que dijera que ya había hecho el examen, y cómo él siempre decía, que le había salido mal...

Pero, las horas pasaban, y cada vez más minutos, lo que solía tardar en hacer el examen, al principio, su familia, pensó que como era el último, quizás quisiera esmerarse más de lo que lo había hecho en toda su vida, algo difícil, o que se quedaría hablando con los prodesores, sus únicos amigos desde que pisó el fatídico instituto. Pero, los minutos, los segundos, eran demasiados para seguir sosteniendo esa hipótesis, algo había pasado. Y sus sospechas se confirmaron cuando recibieron una llamada de la universidad, era el profesor que tenía que hacerle el examen. Les dijo que su hijo no había aparecido por allí, si ellos sabian que le había pasado.

Tras, las pertinentes explicaciones, por ambas partes, la madre decidió llamarlo al móvil, ¿porqué no lo habré hecho antes?, pensó. Pero, su sorpresa fue mayúscula, el móvil de su hijo estaba sonando en la casa, no puede ser... Me habré equivocado, pensó, habré llamado a su hermano; volvió a marcar, y volvió a sonar el teléfono. Esta vez no había duda, su hijo no se había llevado el móvil, ni los libros, ni los apuntes para el exámen... Sin embargo, había una pequeña nota... algo borrosa, como si la hoja hubiera sido mojada por leves gotas de agua. Pensó en si debía cogerla o no, pues no le gustaba que tocaran sus cosas, siempre fue un poco iracuando, y solitario, por eso no le dolió, tanto, el no tener amigos. Pero, la madre sintió una corazonada y tuvo que leer...

Desde que entré en el instituto no fui dueño de mi vida, perdí toda unión con el mundo exterior, sólo importaban los libros. Ese fue el modo de pensar que me eneñásteis, y hoy, acabaría ese día. Mañana todo sería distinto, no tendría que estudiar más... Y al fín sería libre... Pero, no quiero esa libertad, estoy acostumbrado a vivir entre libros, y ese es mi única vida. Esa fue mi única vida... mañana no seré...
Siento mucho no haber acabado esta carrera que tanto os gustaba, siento mucho no ser ese hijo que trabajará en Estados Unidos y Japón... A partir de ahora, sólo seré un recuerdo.

10 Vencidos:

La Dulce Pena dijo...

En cierto modo, esta entrada, la he querido dedicar a todos esos estudiantes que, en mayor o menor medida, se dejan la vida por los estudios. Sean cuales sean, lo dejan todo, los amigos, la pareja, la familia, se dejan hasta la salud... y algunos, entran en graves depresiones, de las cuales no podrán salir... OTro, su destino es mucho peor, por desgracia.

Mucha suerte a todos...

Carlota dijo...

Me recordó a alguien a quien conocí y que por desgracia acabó quitándose la vida... aparentemente lo tenía todo, pero se había dejado media vida en los estudios: logró ser la primera de su promoción, un trabajo envidiable... pero no fué capaz de disfrutar de la vida. El protagonista de tu historia, al fin y al cabo, creo que se dió cuenta a tiempo. Un abrazo.

Evadidas de la vida dijo...

Jooo hubiera preferido que hubiera pirado el examen y hubiera dejado la carrera por cualquier otra cosa que de verdad quisiera........

paula andrea martinez dijo...

hola dulce niño, solo entro a saludar y mandar un beso luego te leo, ahora no tengo mucho tiempo de conectarme, pero te sigo de cerca, beso!!!

delitosliricos dijo...

Como tu dices al final de tu comentario...mucha suerte a todos!
Salu2!

La Dulce Pena dijo...

Carlota, lo siento mucho... No todo el mundo se da cuenta, a tiempo, que los estudios y la vida laboral no lo es todo en esta vida.

Evadidas, las cosas no salen como queremos, y este final era el que tenía que pasarle, lo peridó todo, y no tenía nada... No era capaz de empezar de cero.

Paula, gracias por leerme... sé que me sigues de cerca, como yo a ti.

Navarro, ya te he dicho que en este blog eres Navarro, por la parte que me toca, gracias...


Bueno, muchos besos, abrazos, y saludos a todos, volveré mañana, desde el jueves no he podido comentaros, porque he estado de exámenes y estudiando... sin internet, mañana os comento...

Evadidas de la vida dijo...

Emezar de cero siempre es divertido, está lelno de ilusión y psibilidades, de cosas nuevas, de aprender, soñar y creer, de renovarte y sacudirte despues de la ducha como los pollitos xD

Es una pena que la gente no sepa verlo..

La Dulce Pena dijo...

Evadidas, no es tan fácil empezar de cero... ¿no crees?

Evadidas de la vida dijo...

Pues será la costumbre... xD

pero bueno.. fácil, fácil no es... pero tampoco es tan difícil...

La Dulce Pena dijo...

Evadidas... todo depende del cristal con cúal se mire, ¿no?