Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

Nuestra Pequeña Locura

06 noviembre 2007

Este título va con segundas, espero que la que me incitó a la que lo hiciera, sepa antes de leerlo entera a lo que me refiero... Besos para ella, y el resto.

Salí de mi casa dispuesto a olvidarme de todo el pasado, en cuanto cerré la puerta, intenté no pensar en nada anterior, bajé las escaleras, y por fin, salí a la calle. Hacía frío, o eso parecía, empecé a andar, hasta que llegué a un cruce, había tres posibilidades, izquierda, seguir de frente, o a la derecha. Al final, tomé el e la derecha, aunque intenté olvidar el pasado, no pude hacerlo.

Iba como si nunca hubiera visto aquellos lugares, era como un niño que por primera vez éstaba allí, había árboles, con las hojas muy verdes, y bastantes grandes, en el fondo pensé que esa era la poca humanidad que quedaba en la ciudad, instantes más tarde, varios coches me hicieron perder esa idea. Ojalá los coches hubieran sido árboles...

Al poco tiempo, me crucé con mi antiguo colegio, no pude olvidarlo, a pesar de pasar por esa misma calle todos los días, nunca me había parado a verlo. Esta vez lo hice. Al ver la fachada con algunas persianas abiertas, recordé que cuando estudiaba allí, teníamos que dejarlas todas cerradas al marchar. A la vez pude ver, que donde antes ondeaban unas banderas, ahora sólo quedaba el mástil. Y un poco más arriba, una sala, que creía recordar que era la biblioteca... Una bilbioteca pequeña, pero agradable, y creí recordar que sólo se podían sacar libros los martes.

Seguí mi camino, de nuevo, otro cruce de calles, esta vez con más direcciones, al final, decidí girar a la izquierda, y subir hacia la Plaza de las Carmelitas, por el camino, me dí cuenta, de que aunque todos los locales de la planta baja, o planta de calle, tenían un aspecto nuevo, los de las plantas superiores, eran bastante antiguos, y con unas fachadas penosas.

Al final, mi camino, sin saber muy bien el motivo, acabó en frente de una iglesia, cuya fachada no me llama mucho la atención, y el detalle más importante, es que soy ateo. Pero, bueno, sólo me queda decir, que muchas gracias a ella, por animarme a dar ese paseo. No voy a decir quien es... que lo diga ella.



PD: En el fondo, esperaba verte por la calle, esperaba que los viejos recuerdos que tenía en mi mente, se hicieran realidad, y estuvieras frente a mí otra vez... pero no fue así.

4 Vencidos:

María (Luna) dijo...

Mmm...Al menos el paseo te fue bien¿No?

Besos mi dulce pena eres todo un romántico.

;-)

La Dulce Pena dijo...

Sí, el paseo fue bien, me gustó bastante...

María, todos tenemos alma de románticos, ¿no?

Muchos besos, Reina..

EnLaOscuridadDeLaNoche dijo...

:-) No necesitaba un correo... :-)
Me alegro de que lo disfrutaras.
Un besazo.

La Dulce Pena dijo...

YA lo sé... ;)

Muchas gracias por proponermelo!! Me vino muy bien..

Bss