Dejé vencer mi alma, y por fin viviré en paz... En este Dulce Rincón, con esta Pena Vencida. Adiós La Dulce Pena. Adiós El Rincón de Los Vencidos. Todo tiene un principio, un fin y un motivo por el que existir: Este Rincón ya encontró el suyo, ahora es hora de delegar en La Piel de Una Promesa.
La Piel de Una Promesa

Pigmaleón y Galatea

07 octubre 2007

Pigmalión era un joven, apuesto vivía en una ciudad de Grecia, a pesar de su belleza, nunca tuvo una relación de pareja, no lo necesitaba, él con sus esculturas ya tenía suficiente entretenimiento, y todo lo que necesitaba. Muchas jóvenes del pueblo empezaron a preocuparse por él y fueron a pedirle compromiso, pero este les negó el deseo a todas, una por una.
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Las jóvenes del pueblo sin poder soportarlo más, pidieron a la diosa Afrodita, la diosa del amor, y de la belleza, que le obligase a casarse con alguna. Esa misma noche, Afrodita se le apareció a Pigmalión, y le dijo que eligiera una mujer para casarse, en caso contrario, ella decidiría la afortunada. Pero este no quería casarse, y no sabía cómo decírselo a la Diosa, le pidió que le cediese un tiempo para hacer una escultura para ella, esta aceptó de buen grado.
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Pasó mucho tiempo intentando buscar la forma exacta de la estatua, en simples figuras de barro, pero ninguna tenía la belleza que él deseaba para la Diosa. Ella impaciente le pedía que se diese mayor prisa, pero este, le decía que era necesaria tal lentitud. Hasta el día que empezó a hacer la escultura en piedra.
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Cada día le dedicaba más tiempo, cada día tenía más ganas de acabar la escultura, quería acabarla aún sabiendo que se tendría que casar con alguna dama del pueblo, pero no le importaba se había enamorado de la escultura, que la modificó tanto que dejó de parecerse a Afrodita, le daba igual se había enamorado.
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Cuando por fin acabó, se separó unos milímetros para secarse el sudor. Afrodita se le apareció le dijo que su tiempo había terminado, ahora debía de elegir una acompañante de su alma, una novia. Pigmalión preguntó si podía ser la estatua, pero la Diosa le negó tal deseo, este entre sollozos le pidió que primero la transformase en una persona real, y la Diosa, se apiadó del pobre hombre, y le concedió su deseo.
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De esta forma Pigmalión pudo conseguir una pareja, Galatea, una pareja a su gusto tan a su gusto que hasta él mismo la había creado.
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¿Y tú? ¿Qué prefieres, una pareja tal y como tú quieras que sea, o una pareja, tal vez, imperfecta, pero qué no sepas con lo que te podrá sorprender?

5 Vencidos:

Adise dijo...

Yo quiero alguien imperfecto, por supuesto! Las imperfecciones son las que nos hacen únicos e irrepetibles.

Un beso.

María (Luna) dijo...

Pues una pareja que no se a perfecta pero que la sorpresas que me de sean buenas.

La Dulce Pena dijo...

Yo pienso como vosotras dos, alguien impertfecto, del que me pueda llevar sorpresas.. ;)

EnLaOscuridadDeLaNoche dijo...

Se suele decir: Ten cuidado con lo que deseas, no vaya a hacerse realidad.
Creo que nunca alguien sería como desearamos, pero si lo fuera no nos gustaría.
Besos.

Anónimo dijo...

yo tambien deseo alguien imperfecto. para mi k son las imperfecciones de una persona las k llaman la atencion de otras y las enamoran

isa. (VOLVIENDO A RESUCITAR)